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Mary Sanchis. Sobre mí.

Como todo ser humano, he luchado por ser feliz desde que nací. Pero ha sido hace solo unas semanas, tras 38 años de búsqueda, que lo logré. Una felicidad simple llegó a mi vida. Sentí por primera vez lo que siempre había anhelado, que todo estaba bien tal cual era, y fue uno de los momentos más liberadores de mi vida.

La felicidad y los hábitos de vida.

Encontrar la felicidad parece complicado, y no ayuda el bombardeo de mensajes del tipo:

  • Si haces yoga, serás feliz.
  • Intenta comer bien y serás feliz.
  • Cuando medites, serás feliz.
  • ¿Todavía no vives de tu pasión? Hazlo y serás feliz.
  • Si tienes una carrera universitaria, serás feliz.
  • Tienes que ganar más dinero, viajar mucho y comprarte cosas, para ser feliz.

No ayuda porque alejan de la felicidad simple, tentando a consumir cursos, servicios y productos con los que, dicen, se alcanza la felicidad. Pero no es cierto. Tener salud y dinero son una parte importante de la ecuación, pero no son por sí mismos la felicidad.

¿Qué hacen las personas felices?

  • Atienden a las relaciones personales más que a la posesión de cosas materiales.
  • Realizan actividades que les hacen sentir bien y no las que se supone que son mejores.
  • Dan importancia a lo que es de verdad importante, como por ejemplo a:
    • Vivir tranquilo.
    • Divertirse.
    • Descansar.
    • Amar.
  • Y hacen lo necesario para que eso pueda suceder:
    • Deshacerse de deudas económicas.
    • Quedar con amigos.
    • Acostarse pronto.

Cada cual es diferente y las necesidades varían de una persona a otra.

¿Por qué empecé a cuidarme?

A los 30 años, en 2012 empecé a sufrir ataques de pánico. El médico de cabecera me mandó unos ansiolíticos que nunca tomé y me derivó a un psiquiatra al que nunca visité. Sin embargo, aprendí a salir del estado de pánico sin medicación ni psicólogo. Cada vez que me daba un ataque, me iba a casa y respiraba profunda y tranquilamente. Se me pasaba. La respiración se convirtió en una herramienta poderosa para mí.

Después de aquello quise cambiar mi forma de vida. Empecé a asistir a clases de Yoga y decidí abrir un estudio de Pilates. Más tarde adopté una alimentación basada en plantas. Al cabo de unos años ya reunía lo que para mí eran las claves de una vida sana: alimentación vegetal, meditación, yoga, pilates y vivir de mi pasión. Es cierto que el insomnio seguía ahí y las reacciones emocionales continuaban gobernando mi vida, pero era capaz de gestionarlo relativamente bien, y físicamente estaba más fuerte que nunca.

El cambio.

En 2018 me quedé embarazada y, para mi sorpresa, todos los hábitos saludables que había adquirido comenzaron a sentarme mal, cuando meditaba, hacía Pilates o practicaba Yoga, tenía una sensación de asfixia muy desagradable, me mareaba y las náuseas aumentaban. Pero no solo eso, sino que el trabajo en el que tanto esfuerzo, dinero e ilusión había invertido empezó a darme igual, a no significar nada para mí. Y para colmo, tras dar a luz quedé con cuatro lesiones que ni mis conocimientos ni experiencia ayudaron a sanar.

Sin mis hábitos, con mi cuerpo lesionado y sin poder dormir apenas, por los despertares del bebé, mi autoestima cayó en picado. Un día, tras meses de lectura, reflexión y honestidad, sentí que estaba peleándome con mi vida. Al darme cuenta, acepté todos los cambios que se habían estado produciendo y ordené las prioridades desde ahí.

Viviendo la felicidad simple.

Empecé a disfrutar de cada momento con mi hijo, sus abrazos, la lactancia, las sonrisas y lágrimas; e hice lo mismo con mi marido. Aproveché el contacto con la naturaleza para respirar hondo y llenarme de energía. Y sentí como nunca lo había hecho antes que la vida era maravillosa.

Y así es cómo alcancé la felicidad simple. Un tesoro que todos los humanos albergamos en nuestro interior, pero que a menudo no nos permitimos experimentar. ¿Por qué? Porque nos empeñamos en perseguir una felicidad complicada y condicionada por las circunstancias: «Si consigo esto, seré feliz.» Pero no es necesario. Cualquiera puede permitirse ser feliz en el momento y sin condiciones.

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La felicidad simple.